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lunes, 3 de junio de 2019

Práctica 10: Educación 2030

Educación 2030


A diferencia de lo que la mayoría pueda pensar, yo si que me imagino como será nuestra vida en 11 años. Solo hay que ver lo rápido que ha cambiado desde que nosotros nacimos hasta hora. Nací en el 1995, cuando los móviles solo se usaban para llamar o jugar al Snake y en 20 años los móviles tienen más usos que un ordenador, más aplicaciones que objetos puedes tener por casa y más accesibilidad que el cine cuando es la fiesta del cine.

Por tanto, no me resulta complicado pensar que de aquí a once años más las aulas serán las mismas, ya que como siempre la educación pública no tendrá suficientes recursos económicos para reformar los colegios o institutos. Pero, al mismo tiempo, exigiremos a los alumnos que traigan tablets a clase, que realicen trabajos online  porque damos por hecho que tendrán internet en casa, porque en 2030 ser raro será no utilizar las nuevas tecnologías. También existirán las aulas virtuales, podrás asistir a clase desde el salón de tu casa y esto será un arma de doble filo. Por una parte, podremos hacer otras cosas y gestionar nuestro tiempo de mejor manera y podremos ahorrar dinero en transportes y materiales. Sin embargo, por otra parte, nos olvidaremos de socializar con otras personas de forma física y no virtual, nos volveremos vagos e independientes, así como muchas plazas de profesores desaparecerán.

Con esta reflexión no pienso que solo podemos ir a peor con las nuevas tecnologías, claramente nos facilitará llegar a todo el mundo, la globalización ya no será un problema, sino que será una realidad y es cierto que este acceso libre a internet nos permitirá ampliar nuestros conocimientos por el gusanito de la curiosidad. Los profesores se convertirán no solo en docentes, sino en profesionales de la informática y de las artes audiovisuales y los alumnos podrán hacer mil cosas a la vez. Se crearán nuevos empleos, ya que la gente deberá alcanzar a la generación  milenial si no quieren quedarse atrás. La sociedad irá muy deprisa y el más retraído deberá buscar ayuda para alcanzar a los demás.

En definitiva, una visión un poco negra para este futuro de educación média, un futuro que realmente espero que sea diferente a lo que he relatado y un futuro donde podamos crear una balanza que equilibre estas nuevas formas de educar. Un futuro que modernice el sistema educativo, pero al mismo tiempo no se olvide de las bases de la educación, una educación libre y para todos.


Un saludo educación 2030.  

domingo, 2 de junio de 2019

La educación en España en 2030

Santiago Abascal se integró en Ara Repúbliques, porque los extremos se tocan, y desde entonces gobernó el país con mano de hierro. Ante la necesidad de conseguir una Estado fuerte, unido, libre pero sin obscenidades –que para eso está la Casa de Campo–, en el que las diferencias culturales sumaran, cambió el nombre de España por Catalaña y trasladó su capital a la ciudad donde mejor se produce la síntesis de cultura española y catalana: Valencia, cuyo nombre pasó a ser Ciudad de vacaciones. No contento con tantas muestras de multiculturalismo, Abascal ordenó que a partir de entonces la lengua oficial pasara a ser el valenciano rural que hablan masovers como mis abuelos, el castenciano.

En estas, la población valenciana se rebeló, expulsó a los castellanos, que llevaban dominándolos desde aquello del mal de Almansa, y declaró la independencia. Con apenas un año en el poder, Abascal se vio obligado a volver a trasladar la capital, esta vez a Barcelona, pero mantuvo el espíritu del nuevo Estado: Catalaña, País de Vacaciones, bajo la enseña de la real señera valenciana, lucharía por expandir un imperio cuyo compañero ahora sería la lengua castenciana.

Los valencianos, una vez libres de España, decidieron cambiar el nombre de su país. A su disposición tenían el de País Valencià, Regne de València o simplemente València. Hubo un referéndum y ganó el nombre de España. Por seguir con la broma, adoptaron también la rojigualda por bandera y, tras extenderse una moda de alargar las palabras originada en una rave cerca de la Malvarrosa que duró cuatro noches, pasaron a hablar, más que castellano, español. «Total, el castellano es como el valenciano pero añadiéndole el final a la palabra», declaró entonces el presidente de la Academia Valenciana de la Lengua. Una expedición fue enviada al sur de Italia a buscar a los herederos de la Casa de Saboya para ver dónde acababa la cosa, pero desaparecieron y nunca más se supo de ellos. Se rumorea que, a pesar de ir bien provistos de todo lo que necesitarían en su viaje, les pudo el ansia, se terminaron todo de golpe como si fueran un gato con el pienso recién servido y luego los venció el mono.

La Universidad de Alicante perdió, durante este proceso, la gran mayoría de los grados. Se disolvieron todas sus facultades. Solo quedó la Facultad de Educación en pie, hipertrofiada al recibir, además de su alumnado tradicional, a todos aquellos que entran a Derecho o ADE para hacer algo, pero que, en vista de las nuevas circunstancias, tuvieron que reencaminar su conformismo y desinterés académicos con tal de seguir contando en sus pueblos que habían estudiao. 

La Facultad de Educación se quedó pequeña. Tenía, para su ampliación, todo el recinto que antes ocupaba la Universidad de Alicante a su disposición. Sin embargo, el equipo decanal decidió que lo mejor era trasladarse al descampado donde iba a estar Ikea pero-ya-no. Montaron unas carpas, se pintaron la cara y, entre bolos de malabares bailando por el aire, instituyeron la nueva facultad de educacion.

De allí salieron los futuros docentes de toda la nueva España que antes era el territorio valenciano. Estaban formados en los métodos más innovadores descubiertos hacia el 2009, como los dictados de pared y subir fotos a Instagram. Aunque parece poco, se ajustaba exactamente a lo que los centros docentes demandaban en 2030. Estos, repletos de tecnología, como proyectores, móviles 5G de Huawei y vapeadores, y algunos con incluso dos aulas de informática –insisto: no una sino dos (¡dos!)–, estaban construidos con los mejores contenedores de transporte de mercancías que desechaban los empresarios chinos que habían comprado el puerto de Valencia.

Los profesores, no obstante, no se dejaban embaucar por el brillo de las buenas instalaciones ni por los trienios obtenidos y continuamente ideaban nuevas formas de que los alumnos dieran las clases por ellos, que es más o menos lo que aprendieron en los cinco años que pasaron en la Universidad.

Los métodos a los que recurrían para transmitir sus enormes conocimientos sobre qué tipo de papel higiénico utilizaba Javier Cercas para escribir eran fundamentalmente dos: las exposiciones, porque los alumnos tenían que exponer; y los dictados, siempre por parejas, para que el profesor no tuviera que levantarse de la mesa.

A esto había que añadir ejercicios como dar saltos mientras recitaban el paradigma de los pronombres personales, de las preposiciones o cualquier otro, y analizar la literariedad de las canciones de Operación Triunfo, que habían sustituido a Garcilaso.

Otro era rellenar huecos en blanco en un texto con palabras, porque se consideraba que el inglés era el idioma del futuro, así que el castellano debía adoptar sus formas de enseñanza.

Se sustituyó la enseñanza de cómo redactar textos argumentativos, considerados pasados de moda, por la de los informes de recursos humanos, que iban a ser mucho más útiles a los alumnos.

Y dictados, muchos dictados. Al menos uno en cada sesión. 

jueves, 30 de mayo de 2019

PRÁCTICA 10: EDUCACIÓN 2030



10 de septiembre de 2030. Son las 07:00 de la mañana. No he podido dormir en toda la noche. Hoy empiezo una nueva carrera, otra, por si fuera poco. Toda la vida estudiando, 4 años de filología, 1 año de máster y 3 de oposiciones que no han servido para nada. Sin contar los 7 años como docente a ratos. Hoy nos toca volver a empezar, todo lo que hemos estudiado no nos sirve para nada. Los tiempos han cambiado, ya no existen los profesores de castellano, valenciano, historia, matemáticas, etc. en estos momentos para ser docente solo necesitamos estudiar y conocer las nuevas tecnologías.
Ahora los profesores no explicamos los contenidos de nuestra asignatura, el alumnado aprende solo, o eso es lo que creen algunos, porque lo que hacemos actualmente es enseñarlos a buscar la información en Internet con la ayuda, como no, de un Robot. Un Robot que me recuerda que en media hora tengo mi primera clase, que a las 12:00 tengo que abrir la aplicación escolar porque tengo clase con mis alumnos de 1º de la ESO. ¡Ah! Es que me había olvidado, los alumnos ahora ni siquiera asisten al instituto.
¿Cómo se imparten las clases? A través de una cámara y ¿Las tutorías con los padres? También a través de una cámara. Todo a través de una cámara, claro que sí, fomentando las relaciones sociales. ¿De qué le sirve a mi hijo/a hacer amigas en el instituto? ¿Para qué quiere un profesor si todo lo que necesita está en Internet?
¿Cómo voy a poder pegar ojo así? A este paso en 2040 no existe la educación, nadie estudia y todos trabajan, lo peor es que no sé dónde…

domingo, 26 de mayo de 2019

PRÁCTICA 10: LA EDUCACIÓN EN 2030



En el año 2030 empiezo a hacer mis clases de lengua de una manera diferente. Ya no madrugo todos los días para acudir al instituto. Trabajo desde mi casa y elijo mi propio horario. Normalmente, aprovecho la mañana de cada lunes para grabar mis clases de lengua y literatura y, explicar, así, los contenidos de la asignatura a mis alumnos y alumnas. Ellos y ellas, a través de una plataforma visualizan mis intervenciones, pueden pausarlas y volver a verlas si algo no les ha quedado claro. Asimismo, pueden solicitar una videollamada con la profesora para consultar dudas o resolver problemas. El gobierno me ha proporcionado un buen equipo audiovisual para grabar mis clases, también me he formado en la edición de vídeos, para que éstos resulten atractivos y divertidos a mis alumnos. Los estudiantes ya no se examinan, sino que trabajan por proyectos. Si hecho la vista atrás, considero que se están perdiendo una educación presencial en el instituto, como la que tuve yo, están perdiendo la oportunidad de conocer a gente maravillosa y hacer buenos amigos y amigas.